Una mamá para siempre…
La Pollita Susy, miraba las hojitas del arbolito. Las miraba pero en realidad, estaba pensando en su mamá gallina:
¿Porqué estaba en la familia de los Patos Simpáticos?
¿Porqué no conocía a la mamá gallina?
¿Porqué no podía decirle “mamá” a la Pata Simpática y “papá” al Pato Simpático?
¿Siempre les diría tíos?
Pata Simpática se acercó a Pollita Susy y le dijo con ternura:
– ¿Qué tienes mi pequeña pollita? – Pollita Susy suspiró, y dijo:
– Tía Pata, ¿Porqué no puedes ser mi mamá? Tú me cuidas, me das comida, juegas conmigo. ¿Porqué te tengo que decir tía?
– Mi querida Pollita Susy, yo te amo con el corazón de una mamá, pero yo no seré tu mamá para siempre. Yo te voy a cuidar hasta que encontremos a la mamá perfecta para ti. Será una mamá que tendrá muchos años deseando en su corazón cuidarte. Será una mamá que estará contigo para siempre. Yo soy una tía que cuida pollitos, pajaritos, y patitos, mientras llega su mamá para siempre.
– Entonces- dijo Pollita Susy- ¿tu no me vas a querer para siempre?
– Yo te voy a querer para siempre, y te voy a enseñar todo lo que esté a mi alcance, para cuando tu mami para siempre llegue, pueda encontrar una Pollita feliz, tranquila y muy trabajadora. Tu mami para siempre va a encontrarte y nunca se van a separar.
Pollita Susy, se quedó pensando… ella imaginaba cómo sería su mami para siempre. Ella nunca había conocido una mamá. Pero si las mamás son como su Tía Pata Simpática, entonces las mamás son lo mejor!!!

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